Between Protest and Creation: 15M’s spain

 

How do we stop making capitalism?  How do we free our doing from the labour by which we create and re-create a world that is killing us?

                                                                John Holloway, Change the World Without Taking Power

 

The Long Term Politics working group of 15M Madrid continues to explore the need for autonomous forms of politics, which is of great importance.  In parallel with other initiatives in the city (most notably, the project to establish communal kitchens), the text below points in the direction of deepening experiments of this kind in the areas of food, education and health, while simultaneously criticising capitalism and its political forms of representation.

Entitled A modest proposal for the organization of popular autonomy, the text begins with the following definition of the People:

All of us are the people and it is no one.  Like the sea: each wave the same and distinct from that which follows.  So too the people can only be defined positively by appealing to the language of poetry, mysticism, comedy.  Above all, it can only define itself by what it is NOT, by all of that to which it is opposed, by its' multiple antagonists.  It has always existed, it will always exist, irreducible to the power which from the beginning  has sought to destroy it.  It is irreducible to history – that imposed narrative of power, that invention of the 19th century bourgeoisie – which lives upon its strength.  Even those who reject it, those who deny belonging to it, are a part of the people the moment the structures of power settle upon them.  Therefore, indefinition is its' definition; it is invisible, imperceptible, until the friction with power, with injustice and with oppression manifests it anew, brings it to light.  In contrast to established power, that bases its strength on its visibility, on its spectacularisation, on its ostentation of domination, on its showing itself as a fact, like written law, like a visible and tangible code, the people love to hide themselves, eluding all efforts to fix them, avoiding all pressures to be catalogued, to be submitted to hierarchies and numerical norms, to be standardised and technologised.  Before power, which is always dead (dead words, dead structures, rootedness in the past), the people are inconstant life, the life that escapes the mortuary management of states, including that of civilisation.  Always, constantly, where ends power begins the people, and the inverse.  The people are not anything, are no one: it is us all.

The text follows in spanish …

 

PEQUEÑA PROPUESTA DE ORGANIZACIÓN POPULAR AUTÓNOMA

EL PUEBLO

El pueblo somos todxs y no es nadie. Como el mar: cada ola igual y distinta a la siguiente. Pues el pueblo sólo puede ser definido afirmativamente recurriendo al lenguaje de la poesía, de la mística o del humor. En lo demás, sólo puede definirse por lo que NO ES, por todo aquello a lo que se opone, por sus múltiples antagonistas. Ha existido siempre, existirá siempre, irreductible al poder que desde el inicio le aplasta. Irreductible a la historia – ese relato de poder impuesto, ese invento de la burguesía decimonónica –, a espaldas de la cual vive. Incluso lxs que reniegan de él, los que se niegan a serlo, lo son desde el momento en que las estructuras del poder caen sobre ellxs. Por tanto la indefinición es su definición; es invisible, imperceptible, hasta que la fricción con el poder, con la injusticia y con la opresión le manifiesta de nuevo, le arroja a la luz. A diferencia del poder establecido, que basa su fuerza en su visibilidad, en su espectacularización, en su ostentación de dominio, en su manifestarse como forma hecha, como ley escrita, como código visible y tangible, el pueblo ama ocultarse, elude todo propósito de ser fijado, evita toda presión para catalogarlo, para someterlo a las jerarquías y las normas del número, de la tecnologización y de la estandarización. Frente al poder, que es siempre lo muerto (letra muerta, estructuras muertas, anclaje en el pasado) el pueblo es lo vivo inconstante, la vida que escapa a la gestión mortuaria de los estados e incluso de la civilización. Siempre, constantemente, allí donde acaba el poder empieza el pueblo, y a la inversa. El pueblo no es nada, no es nadie: somos todxs.

PUEBLO Y DEMOCRACIA REPRESENTATIVA

La democracia representativa constituye el monstruoso proyecto histórico – comenzado y reelaborado en estos últimos siglos – de integrar al pueblo entero en el estado, de ingerirlo al completo en sus inhumanas estructuras. Por la propia naturaleza del pueblo este proyecto estaba abocado desde sus inicios al fracaso, pero ha traído consigo un largo reguero de opresión, de injusticias y de muertes. La democracia representativa – como toda estructura jerarquizada de poder – sólo se representa a sí misma, y como tal el pueblo queda siempre al margen de ella, fuera de su órbita, objeto separado de su dominación. Los “representantes” del pueblo – como si el pueblo pudiera o quisiera ser representado – son ya, desde el momento en que actúan como tales, una escisión abrupta con respecto a él. Votar a esos representantes es, por tanto, una paradoja, el comienzo de la opresión. En el acto originario de votar el votante se desprende automáticamente de su naturaleza de pueblo, para disolverla en la maquinaria sin vida del estado. La legitimidad de la representatividad, forzada por el aparato estatal y sus tecnócratas, queda abolida por completo desde el momento en que el pueblo ni debe ni puede ni quiere ser representado. La trampa de los “representantes del pueblo” es sólo un truco de prestidigitación para, una vez más, imponer al pueblo un dominio ajeno a él.

LA SOBERANÍA POPULAR, ESA MENTIRA PELIGROSA

Dentro de ese aberrante proyecto histórico de la democracia representativa – eufemismo para la democracia totalitaria que padecemos –, y a la luz de relatos de la Ilustración, surgió el concepto de soberanía popular. La idea de soberanía – heredada de regímenes de poder del pasado como la monarquía o los estados burgueses y su soberanía nacional – es de nuevo esencialmente incompatible con el pueblo como realidad. Soberano es quien acumula el poder y lo ejerce sobre otrxs. Pero el pueblo, como ya explicamos, es lo antagónico al poder, lo naturalmente opuesto a él. La soberanía, por otra parte, es lo opuesto a la autonomía, palabra clave para definir los anhelos del pueblo como tal. El invento de la soberanía popular se nos revela entonces con claridad como el intento de restar autonomía al pueblo, por un lado, y de introducirlo, implicarlo y borrarlo en las estructuras del estado. No es de extrañar que el primer intento de instaurar la soberanía popular en España – la constitución liberal de 1812 – trajese consigo, en su texto, la eliminación de los concejos abiertos y comunales y de otras asambleas populares. En un intento desesperado e infructuoso de homogeneizar al pueblo y de convertirlo en burguesía, se va imponiendo sistemáticamente la mentira de la soberanía popular, implementada en la práctica a través de las elecciones y la representatividad política. El pueblo es autónomo, no soberano. La vía de la soberanía es la vía de la dominación y la opresión. La vía de la autonomía se nos presenta como la única alternativa hacia la libertad.

EL PAPEL DE LA ESCOLARIZACIÓN EN ESTE PROCESO

La tradición popular es la tradición de la oralidad, del cuento, de la canción y del poema, del mito, de la improvisación y la provisionalidad. Se mantiene al margen de la Historia, del Tiempo y de la Ciencia, ajena a ellos, en el limbo de la atemporalidad. Frente a esto, el estado moderno, desde sus propios presupuestos burgueses, quiso imponer por la fuerza el dominio de lo escrito, de lo fijado de antemano, de lo inmutable, de lo prefabricado: la ley, la ciudad, el orden institucional y su relato – la novela, la Ciencia, la Historia, el informe –. El instrumento utilizado fue la escolarización de la población entera. En un proceso sistemático de “lucha contra el analfabetismo” se buscó desposeer al pueblo de su bagaje e imponerle la visión del mundo, las actitudes y las prácticas del opresor. El propósito era evacuar de la escena todo aquello que no interesaba o estorbaba al proyecto ilustrado, tecnológico y tecnocrático y científico: las inmemoriales formas de pensar y de sentir, de compartir y de asociarse, de percibir y de vivir. Lo que había detrás, sin duda, era el proyecto de eliminar la comunidad – por muy iletrada que fuera – y convertirla en ciudadanía, con todo lo que esta última implicaba: una colectividad urbana estructurada desde arriba de sujetos aislados, conectados entre ellos únicamente a través de instituciones, y pertrechados de derechos y deberes creados ad hoc y que únicamente tenían validez en tanto en cuanto reforzaban y
realimentaban el sistema. Mientras la ciencia y la tecnología impregnaban paulatinamente los saberes y los poderes del estado, la escolarización – con su panoplia de planes de estudio, libros de texto, proyectos curriculares, etc. – se constituyó como una propedéutica del ciudadano, una pedagogía integral que fue convirtiendo a individuos de una comunidad anterior en ciudadanos votantes. No se trataba sólo de configurar desde la infancia los cerebros de los votantes, de dirigirlos de manera unívoca a la trampa de a la representatividad, sino también y ante todo de desproveer la vida de su sentido anterior y de todo sentido, de aniquilar por completo la comunidad de sentido que el pueblo es al margen del poder y sus inventos. El programa histórico del poder es propugnar e imponer desde arriba y en todos los ámbitos – el económico, el político, el existencial – una carencia, una carencia irreal, inventada – pues nadie carece de lo que no necesita –.

CREAR COMUNIDAD: UNA LABOR PRIMORDIAL Y URGENTE

En tanto que lo natural en lo político, es imposible crear pueblo. El pueblo está ahí de antemano, ajeno e invulnerable a todo propósito de creación o recreación. El pueblo se crea a sí mismo. Por la misma razón, tampoco se trata de rescatar lo popular. Es cierto que en los últimos tiempos, dentro de nuestras sociedades, notamos una alarmante falta de pueblo, y su presencia es sistemáticamente cercenada por los mecanismos de poder. Pero que el pueblo y lo popular sigan presentes en nuestra realidad cotidiana se consigue creando comunidad. Hemos de entender que lo popular es una esfera de experiencia totalmente distinta a la del estado y la ciudad, a la de las instituciones y su ciudadanía. También es otra esfera de sentido y de lenguaje distinto, al margen de los lenguajes de la manipulación, la codificación, la cataloguización y el examen científico. Como hemos indicado, su lenguaje es ante todo expresivo-poético: el lenguaje del canto, del poema, del cuento, de la narración oral, del chiste, del lema y de la endecha. Y en tanto que diferente esfera de la experiencia, cuenta con sus propias formas de reunión, de asociación y de contacto, enfrentadas al poder: los concejos, las asambleas, las reuniones, el apoyo mutuo, la solidaridad, la autogestión, el compañerismo, la pertenencia a lo común – por muy leve, por muy instintiva y tosca que sea –. Frente a la dialéctica de la carencia (y por tanto de la miseria) que el poder impone, lo popular es el ámbito de la abundancia, del compartir, del exceso y del gasto. Es necesario por tanto incidir constantemente en el acto de crear comunidad popular, de ensancharla y abrirla a todxs, de manera siempre autónoma y autogeneradora, al margen siempre de la heteronomía que el poder busca. Y la base para esta creación de comunidad han de ser la asamblea o concejo, la autogestión autónoma de los recursos disponibles – fundamentalmente hospitales y sanidad, colectivizaciones agrarias y centros de producción y de transporte – y las escuelas populares, como centros de irradiación esenciales. La asamblea y la escuela popular – una escuela al margen del estado, de las instituciones y de los adoctrinamientos ideológicos, tecnológicos y religiosos, antiautoritaria y que dé cabida a la comunidad entera que lo desee – son sin duda la base pedagógica para crear comunidad, para ir extendiendo las prácticas y las experiencias comunes y comunales, los sitios donde empezar a hacer vida común y en comunidad. Junto a ellas, el resto de espacios comunes, como hospitales y centros productivos, han de organizarse siguiendo esas mismas líneas de horizontalidad, reparto igualitario y común, El trabajar en estas estructuras y en su coordinación es el fundamento para una vida distinta: la asamblea como espacio ya constituido de debate y razonamiento público;, la escuela popular como espacio de aprendizaje para los nuevos miembros de la comunidad, y como espacio de generación, de recreación y de perpetuación de unas experiencias al margen del poder; y los centros de producción como creadores de bienes y recursos para todxs y al mismo tiempo como consolidación en la práctica de esas experiencias y líneas pedagógicas liberadoras. La educación, cuando es popular, no es servidora del pueblo del que surge, sino su creadora. Es la forma en que el pueblo se afirma y se mantiene a sí mismo en su humanidad y su libertad, la forma en que puede autoconstruirse como ser libre.

Es ante todo una labor educativa, es decir, creadora – y por tanto también destructora y transformadora de lo otro – la que tenemos por delante si deseamos cambiar este mundo que se nos ha impuesto históricamente. La educación popular no inventa al pueblo, pero sí lo reinventa, constantemente. Y esa es la labor urgente que nos espera, pacientemente: frente a la disgregación, la separación, el individuo y los yoes multiplicados hasta el infinito que el poder propugna, “la creación futura de un nosotros”, como decía Foucault, es decir: empezar a ser nosotros y no únicamente yo, crear un nosotros fuerte, cohesionado y libre al que el poder, necesariamente, en toda circunstancia, y por su propia naturaleza, le sobra.

AQUÍ POR PLACER
PROPUESTA DE COCINA AUTOGESTIONADA

A un año del comienzo de la revuelta, desde el grupo de política largo plazo del movimiento 15M se lanza esta iniciativa, que pretende configurar un marco radical de contestación colectiva, social y política, a una serie de prestaciones prioritarias consideradas bienes públicos y cuyo acceso no puede seguir condicionado al devenir económico, como son fundamentalmente: la alimentación, la educación y la salud. De modo que propiciemos su transformación y desarrollemos una alternativa donde política y vida sea un acontecimiento del que sentirnos participes.

Cansados de una vida miserable y de padecer este régimen, sentimos que ha llegado el momento de alterar este estilo de existencia y construir nuestros propios escenarios, dejando de interpretar guiones de ciudadanía que no hemos elegido, que están caducos y nos resultan absolutamente encorsetados.

Se trata de conquistar esos espacios comunes de encuentro, donde diluir de forma horizontal nuestras identidades, cuestionando el orden y ocupándonos de todos los aspectos de nuestras vidas y de lo público. Experimentando una actividad al reconocer los límites físicos del desarrollo convencional, concibiendo mecanismos que los superen y haciendo realidad otra forma de hacer las cosas mediante una nueva ética para organizar la vida misma.

La autogestión será el modo de organización, pues permite regenerar formas alternativas de participación y de relaciones entre personas, además de ser utilizado por muchos colectivos y agentes sociales en distintas áreas que parecían imposibles.

El marco de este espacio, al que podríamos ir reconociendo con “aquí, por placer”, perseguirá atender la alimentación, educación y salud desde una posición diferente en lo sociopolítico como de transformación práctica, en la medida en que afecta a cada persona en su entorno microsocial, y que como entes macrosociales desde el estado y sus instituciones, estamos asistiendo perplejos a su derribo.

Buscamos una convivencia sin miseria, sin discriminación, con un mínimo de cosas necesarias y sin tener a éstas como algo alcanzable. Ha quedado en evidencia, una vez más, los horrores y limitaciones del régimen de desarrollo imperante, por lo que al plantear propuestas desde la visión de lo de abajo, aparecen oportunidades para construir otra sociedad reconociendo la necesidad de otros valores culturales y de salud.

Por ello, se hace más necesario que nunca intentar experimentar un lugar distinto fuera del capitalismo, ya nos ocuparemos de él y sus élites dominantes más tarde. Probablemente, muchas personas temerosas de perder privilegios o por desconocimiento, piensen en una vuelta a las cavernas, otras acostumbradas a verdades indiscutibles clamen por concreciones definitivas. No existen, tendremos que ir descubriendo juntas esos escenarios, esas experiencias sin fin.

Existen registros históricos de pueblos, que no tenían una concepción de pobreza relacionada a escasez de bienes materiales o de riqueza vinculada a abundancia. Desgraciadamente el progreso, con sus prácticas y mensajes con que somos adoctrinados en esta falsa modernidad occidental, ha conseguido que esas otras formas de vida quedasen relegadas. Por consiguiente, alcanzado este punto, nos vemos en la necesidad aquí y ahora a repensar y poner en práctica otros saberes y posibilidades ante la paranoia global de estilo de vida dominante que sufrimos.

Hemos de empezar a perder la fe en ciencia y técnica como idea tradicional de progreso material, basado en un modelo que anima a un consumo desaforado de todo tipo de cachivaches, siempre lejos del alcance de bolsillos modestos, y de una acumulación permanente de cosas que nos producen dependencia. Subsistimos bajo la visión economicista de fines y medios –un mantra que inunda todo-, y que termina siendo incompatible con vida y personas.

Comencemos a preocuparnos de otras cosas: de que esta vida es un acontecimiento que debe vivirse, de estar bien alimentados, de estimular hábitos saludables, de ser coparticipes en la construcción del propio desarrollo personal y colectivo, de escucharnos, de hacer compartiendo, de escapar a un exceso de medicalización evitable, de incorporar criterios de suficiencia, de contar con las mismas posibilidades de elección aún sin tener los mismos medios.

Así pues, esta iniciativa, siempre que sea asumida activamente por la sociedad, puede proyectarse con fuerza a debates de transformación social y de acciones de práctica colectiva, pudiendo empezar a ponerse en marcha en amplios segmentos de población barrial urbana, buscando experiencias compartidas, tejiendo redes, y aplicándonos a una recuperación inicial de varias soberanías como eje central de vida política.

Bien es cierto, que no resultará fácil consolidar esas transformaciones en la medida que se vean atacados los privilegios de círculos de poder nacional y transnacional.

Consideremos ahora una posible vía de por dónde tirar.

Al hablar del problema de alimentación, estamos tratando de dar con una alternativa al sistema que nos permita una mejor calidad de vida, asegurándonos un abastecimiento suficiente de aporte nutricional, tanto en cantidad, como en calidad y variedad, y de análisis de vulnerabilidades cotidianas que podamos encontrar. Una alimentación basada en productos cultivados de forma natural influye positivamente como determinante en el estado de salud de las personas. En España se habla del modelo agroalimentario industrial como uno de los principales responsables de las emisiones contaminantes. En principio se cifra oficialmente en un máximo de un 15% la cantidad de emisiones CO2 con las que contribuye la agricultura, sin embargo, si se añaden otros factores como el uso de fertilizantes, el procesamiento y envasado, el transporte, la refrigeración, etc., esta cifra puede ascender hasta un 57%.

En un informe de la asociación ecologista Amigos de la Tierra hablan de “alimentos kilométricos” cuando estos representan un elevado impacto de huella de carbono en emisiones CO2, debido a la distancia que recorren los alimentos hasta alcanzar la mesa del consumidor, como resultado de las importaciones y exportaciones de empresas agroalimentarias que son en gran medida responsables de estos kilométricos viajes de alimentos, al buscar mejores precios que ofrezcan mayor rentabilidad, a productos que no se encuentran en el mercado nacional y que en parte demandan los consumidores, o por las necesidades de mercado.

No obstante, alimentos cultivados de forma natural o artesanos, no se encuentran al alcance directo por el consumidor en las grandes urbes, al resultar difícil identificar la existencia de pequeños agricultores o fabricantes de origen y su cadena de distribución. Pero pensando en local, debemos crear vías para la producción sostenible de alimentos saludables, abasteciéndonos mediante una combinación de redes de huertos urbanos y/o familiares en cada barrio, de otros excedentes de supermercados o centrales de distribución, o bien de su compra en tiendas de barrio funcionando con criterios de autosuficiencia alimentaria y comercio justo –de no existir estas habría que crearlas-. Ralentizando con ello la circulación de dinero.

Desde el punto de vista de la educación, concebida como interacción más que de imposición de valores e ideas, es una tarea continua. Deberíamos empezar a trabajar en la transformación, aunque no sepamos aún cuando comenzarán esos cambios, y en el reconocimiento cultural de una esfera pública popular, por su potencial emancipador, desarrollando redes de intercambio de información y aprendizaje de personas en relación a:

  • Reformulación de patrones de asentamiento y convivencia urbanos: de barrio e interacciones próximas que no se dan en grandes ciudades, donde actividades básicas como trabajar, estudiar, consumir, se realizan a menudo lejos del lugar de residencia y donde el tiempo empleado para desplazarse por lugares desconocidos de la ciudad reduce el disponible para habitar el propio.
  • Reelaboración de lo “propio” frente al predominio de bienes y mensajes procedentes de una economía y una cultura globalizada.
  • Redefinición del sentido de pertenencia e identidad de lo “local-autonomía de barrio” frente a comunidades transnacionales y desterritorializadas de consumidores.
  • Cuestionar el goce de todo tipo de espectáculos institucionales, culturales, deportivos, informativos, etc., en los cuales la narración o simple acumulación de anécdotas y exhibición fugaz de acontecimientos prevalecen sobre formas argumentativas y críticas de participación, del razonamiento de los problemas, y de su tratamiento estructural y prolongado.

Quizás también deberíamos rescatar la conciencia basada en la austeridad elegante de aquellos hogares tradicionales, que giraban en torno a la mesa y el fuego de la cocina. Y trayendo esa idea a hoy, conseguir transformar lugares barriales sin vida en espacios de celebración de banquetes político, social y de colectivización.

Desplegar la cultura del “hagámoslo todo por nosotras mismas” una negación de la sociedad capitalista y los valores imperantes, a través de una vida sencilla devolviendo las cosas a un estado nada pretencioso.

Desterrar de nuestras vidas toda idea de la existencia de un tiempo de trabajo y otro ocio, no hay más tiempo que el que nos sirve el régimen, un tiempo de muerte.
Con respecto a la salud, entendida esta como un equilibrio, como una manera de entender y vivir la vida, se trata de conseguir educar para la salud y promover la salud, herramientas fundamentales para modificar los estilos de vida.

Un autoimpuesto estilo de vida poco saludable puede decirse que contribuye a, o causa, enfermedad y muerte. Ya lo mencionaba el sabio griego Hipócrates –fundador del primer sistema médico- con su aforismo “que tu alimento sea tu medicina y tu medicina tu alimento”.

Una gran parte de los problemas actuales de salud se sustentan en múltiples factores, entre otros: marginalidad social, actitud ante la vida, individualismo, una ingesta excesiva y de un alto contenido en grasas saturadas y alimentos procesados, pocos cereales y legumbres, pocas verduras y frutas, exceso de azucares y pocas vitaminas. Por lo tanto, de qué nos sirve un aumento de la esperanza de vida, cuando el estilo de vida que llevamos conduce a poblaciones cada vez más enfermas.

El informe Lalonde se ha convertido en un clásico de la Salud Pública y ha servido como base de nuevos planteamientos en políticas sanitarias, al establecer una relación directa entre los determinantes de la salud y la utilización de los recursos. El estudio canadiense constató que los recursos no se empleaban de acuerdo a las causas que determinaban realmente la salud de la población.

Dándose la paradoja de que mientras el mayor determinante de la salud de la población, es el estilo de vida, la inversión más importante de los recursos públicos, se destinan al sistema asistencial y de medicamentos.

Como conclusión, esta iniciativa podría empezar con el proyecto de cocina autogestionada, un eje práctico sobre el que ir pivotando asuntos de debate referidos a la problemática de alimentación, educación y salud en el barrio. De modo, que se vaya adquiriendo experiencia y así darle más tarde una forma consistente al marco general teórico, hasta alcanzar consolidar un modelo.

COCINA AUTOGESTIONADA (ENSAYO)

El proyecto de cocina autogestionada pretende ser un espacio de apoyo mutuo, solidaridad y acción transformadora.

La idea nace como resultado del momento de cambio social y de miseria moral y económica en que nos encontramos, así como del siguiente principio: “la lucha no será por mejoras salariales, será por comida”.

El sistema alimentario modernizado de hoy, se aleja cada vez más de la alimentación tradicional debido al sentido de la inmediatez. Nuestros criterios de selección a la hora de comer, se ven influidos por un gusto (sabor, olor, textura) artificiales a causa de los transgénicos y la macro-producción insensibilizada con la Tierra. El valor nutricional individual es subjetivo y a menos que exista una educación-concienciación al respecto, fácilmente podemos vernos arrastrados por unos cánones alimentarios en pro del prestigio, la comodidad (tiempo de preparación) y disponibilidad monetaria, es decir, de forma generalizada, en la actualidad, se ha abandonado los alimentos de autoconsumo (centrales, secundarios, periféricos), ahora, consumimos alimentos externos en cualquier lugar, en cualquier instante, en cualquier cantidad motivados según el estatus y/o nivel económico, amparados por los modelos de la burguesía y aquellos que pretenden controlarnos.

Sí, esto conlleva una serie de consecuencias nefastas para nuestra salud, pues se pierde las actividades propias que atañen un fuerte contacto con los ciclos naturales, deshumanizándonos, nos referimos, sin entrar por el momento en el debate de una alimentación que respete los derechos de los animales, como haremos más adelante, a las actividades de predación (recolección, pesca, caza) y las actividades de producción (agricultura, cría del ganado). Por otro lado, perdemos parte de la cultura no-material que alberga la misma originando nuevos esquemas de percepción restrictivos, olvidamos lo que son los mitos, refranes, cuentos, canciones asociados con la alimentación tradicional, luego se pierde el saber popular ancestral surgiendo nuevos híbridos que no aportan valor alguno a nuestra existencia. Por último, a través del consumo alimentario actual, se está creando una serie de conductas patológicas que muestran a niveles sutiles o directos, como se prefiera, que la Industria Alimentaria es otra de las grandes herramientas del Sistema para destruir mentalmente al pueblo y así que seamos más dóciles/débiles.

Y puesto que más allá de la coyuntura política, económica y/o financiera, lo que marca este periodo de crisis sin fin, son los fundamentos mismos y los límites estructurales del estilo de desarrollo predominante. Esta idea no pretende remediar los problemas técnicos del hambre nueva, la pobreza o la exclusión, aquí o allá –no caigamos en tal atrevimiento-, pero sí en como paliar la humillación diaria de personas, por causas que sin haber provocado sufren. Y para superar ésta humillación, para transformar este tipo creencias instigadas, deberemos de retornar al auténtico significado ritual de la comida donde prevalezca el sentido cultural y social de la misma, donde se compartan y transmitan experiencias, donde se colabore y participe de forma recíproca, comunicándonos y solidarizándonos los unos con los otros.

No debiera ser relevante al menos en los inicios del proyecto, ahondar en de donde viene el alimento, ni quienes lo mandan o por qué, aún siendo necesario tratarlo; sino de ensayar mecanismos estructurales alternativos al del intervencionismo del poder y el orden que padecemos, para –desde lo común- resolver problemas prácticos de vida cotidiana referidos a la alimentación, a través de nuestros propios medios, de forma barrial y colectiva.

Ante tal desafío, la dignidad de las personas, el apoyo mutuo, la creación de una caja de resistencia (aportaciones voluntarias) y un llamamiento a la acción e involucración sostenida de las interesadas, son premisas ineludibles para organizar y poner en marcha este proyecto.
El desarrollo del proyecto podría llevarse a cabo en tres fases, una primera sencilla y de aprendizaje, y una segunda –caso de superar la primera- de mayor alcance según experiencia alcanzada.

Fase I: Acoplamiento (aprox. primeros seis meses)

  • Formar un equipo de gente cualesquiera comprometida, para colaborar de forma sostenida y turnos.
  • Encontrar un espacio popular a compartir, en esta primera fase, itinerante.
  • Reparto de bocadillos y fruta ( o desayunos y/o comidas frías) cada individualidad participará en lo que pueda ya sea trayendo comida, cocinando, limpiando organizando el espacio o a cambio de la voluntad.
  • De ésta voluntad, de estas aportaciones monetarias, se creará una caja de resistencia cuya finalidad por una lado, será ayudar a costear los abogados las multas y sanciones de los compañeros detenidos (por ejemplo) y por otro para proveernos de alimento y equipación para los próximos eventos de la cocina autogestionada.
  • Cada evento, irá acompañado de una charla/asamblea o bien de actividades culturales de temática libertaria (cuentacuentos, representación teatral breve, de un solo acto…).
  • Establecer un horario de reparto diario.
  • Consolidar los procedimientos y el equipo de personas.
  • En su momento, ir identificando local propio para puesta en marcha de la cocina autogestionada.

Fase II: Despliegue de cocina autogestionada (a posterior de los seis meses)

Previamente se habrá consolidado el procedimiento y el equipo de personas que lo conforman, así como un horario-agenda de la cocina autogestionada, a su vez, se habrá identificado el espacio/local liberado para la puesta en marcha fija.

  • Se equipará el local con el material necesario para cocinar (sartenes, ollas, platos etc)
  • Cubrir necesidades de aprovisionamiento (consolidar caja de resistencia)
  • Establecer tareas, horarios y raciones diarias
  • Acordar normas de funcionamiento y evitar abusos (prevenir deslealtad)
  • No convertir la cocina en comedor social, ni en un centro de caridad
  • Establecer mecanismos de apoyo mutuo y motivación (buen ambiente, realización personal, horarios adaptados y desarrollo de habilidades personales)
  • Las personas compromisarias serán corresponsables de la buena marcha del proyecto
  • Autofinanciación mediante caja de resistencia
  • Se ofrecerán almuerzos variados todos los días (solo compromisarias involucradas en el día a día de la cocina)
  • Redefinición del proyecto según avance y aprendizaje de errores
  • Analizar el exceso de capacidad a la hora de plantear una nueva apertura

Fase III: Consolidación del modelo y extensión a otros barrios (a definir)

Porque queremos una vida para ser vivida a nuestro modo, nadie mejor que nosotras para dotarnos de herramientas, ponerlas en práctica y luchar.
Porque detrás de cada historia, hay un sacrificio increíble y al que el sistema trata de pretender que nos resulte ajeno.
Porque salir adelante no significa mirarse en el espejo de las que han alcanzado poder y gloria.

ALGUNAS IDEAS PARA LA CREACIÓN DE ESCUELAS POPULARES LIBRES

Partimos de la base de que cualquier proyecto educativo sólo puede plantearse en relación con la sociedad en la que surge, y a la que en cierto modo perpetúa o recrea. Un cambio profundo en la educación sólo puede producirse si va acompañado de un cambio profundo en la sociedad y en sus estructuras políticas, económicas y sociales. Es decir, un tipo de sociedad clasista, autoritaria, jerarquizada, explotadora y vertical sólo puede producir una educación clasista, autoritaria, jerarquizada, explotadora y vertical, y viceversa, en un proceso que se realimenta constantemente. Las propuestas y sugerencias que aquí se hagan sólo tendrán sentido por tanto si van acompañadas de los consiguientes y paralelos cambios en la mentalidad y en las estructuras económicas, sociales y políticas, de lo contrario estará condenada al fracaso o a la parcialidad y al minoritarismo.

Las escuelas populares libres deben ser por tanto creaciones del pueblo libre – entendiendo por tal el conjunto de la población exento de toda coacción política represiva y de toda subordinación a instancias superiores, con autonomía para llevar a cabo sus decisiones de forma horizontal – y deben construir espacios de educación al margen de todo sectarismo, de toda ideología y de todo dogmatismo religioso, político o espiritual. Debe buscar impartir, extender y
desarrollar un conocimiento libre – sea científico, artístico, literario, histórico o de cualquier otro tipo – que huya por tanto de toda razón utilitaria que sólo busca convertir el conocimiento en un instrumento de rentabilidad económica de unos pocos y por tanto de explotación de unas personas o clases sobre otras.

Es un hecho que la escuela actual – y el sistema educativo entero – plantea el dinero como eje central de lo educativo, intentando reproducir una realidad cotidiana donde el dinero (y la propiedad privada) es el eje central de la vida entera del individuo. Esto supone tratar a lxs alumnxs como una mercancía que es “procesada” (como se habla de procesar alimentos o productos en una cadena de producción) para crear un determinado producto educativo y social que se traduce en beneficios económicos. Dentro de esa cadena de producción de asalariadxs, de gestores y de dirigentes – en un reflejo de la propia separación de clases de la sociedad – se incide constantemente en la creación de planes de estudio y “proyectos curriculares” que no tienen otro objeto que ir implantando paradigmas de rentabilidad dentro de la educación, y se habla por tanto de éxito o fracaso en clara trasposición del modelo de rentabilidad económica. Si el alumno cumple con esos planes quinquenales educativos, será evaluado como éxito, de lo contrario será expulsado o permanecerá atascado dentro del modelo. Esos planes, por otra parte, no tienen otra finalidad que construir empleadxs cualificadxs de los diferentes sectores económicos, con lo que de manera sistemática los contenidos técnicos y de especialización económica van tomando preponderancia sobre otros contenidos distintos (humanidades, socialización, creatividad artística, educación afectiva y emocional, enseñanza de valores ecológicos, igualitarios y sociales). Una escuela libre debe desprenderse de esta economización de la vida y de la enseñanza, que trata a lxs alumnxs como mercancía, y poner en primer plano otras cuestiones más generales, anteriores y de mayor importancia.

Este modelo economicista crea centros educativos donde lo que prima es mantener a lxs niñxs el máximo de tiempo posible trabajando sin cesar para que adquieran el máximo posible de conocimientos-mercancía con el mínimo de protestas y conflictos, lo que trae consigo una cada vez más evidente incidencia de hiperactividad, desarreglos psicológicos, agresividad y violencia en lxs propixs alumnxs. No se puede llamar a esto con propiedad educación; el término adecuado es domesticación o doma, y se remite a un empleo con animales, no con personas. Si lo que queremos es educar a la gente, y no domarla, debemos desechar de inmediato ese planteamiento de la escuela como primera fábrica o primer lugar de trabajo. Una escuela no debe ser un centro de represión, de encierro coercitivo y de adoctrinamiento y adiestramiento económico, sino un lugar donde se desplieguen todas las capacidades humanas positivas.

Para conseguir una escuela libre dentro de una sociedad libre, tanto una como otra deben cambiar sus estructuras primarias de organización. Dentro de una escuela, la toma de decisiones ha de hacerse de manera consensuada por todos los actores que forman parte en la misma. La asamblea periódica y conjunta de alumnxs, profesores, trabajadorxs del centro y eventualmente padres de alumnxs debe ser el órgano esencial que armonice la vida en la escuela. En esa estructura asamblearia, la voz de cada uno de los sujetos que la constituyen debe tener el mismo peso, independientemente de su edad o su función dentro de esa comunidad. La asamblea es ya en sí un espacio pedagógico que forma a los individuos y que les permite desarrollarse en libertad, a la vez que aprender a respetar, compartir y argumentar las posiciones de otrxs. La estructura asamblearia de las escuelas es el germen de todas las estructuras asamblearias posteriores, y por ello debe ser defendida por encima de cualquier otra cuestión. Una decisión escolar sólo puede ser justa si es consensuada y tratada por todxs lxs integrantes en pleno.

Por su propia naturaleza, por tanto, una escuela libre debe desterrar cualquier forma de autoritarismo, entendiendo por tal el origen de todas las formas de sumisión, explotación y abuso que posteriormente se extienden en una sociedad. Por consiguiente las medidas coercitivas de recompensa-castigo deben excluirse totalmente, formando parte del modelo de doma animal antes mencionado, y no de una educación humana responsable. La asamblea ha de ser el lugar y la forma de tratar y resolver conflictos; el castigo ejemplarizante carece de todo contenido pedagógico, y es en cierto modo la plasmación de un derrota de la pedagogía. El castigo sistemático, como constatación del poder de una autoridad, excluye la reflexión y pone en evidencia la carencia de argumentos de quien lo ejerce. Una educación en la libertad sólo tiene sentido si es también una educación para la libertad, y ello incluye la eliminación de todo comportamiento y actitud autoritarios, que sólo conducen a la perpetuación de la relación de dependencia y de abuso de unxs sobre otrxs. La libertad de lxs alumnxs/de las personas debe ser la piedra angular de la educación, como base para todos sus logros posteriores y la escuela debe garantizar cómo preservarla, cómo desarrollarla, como potenciarla, como hacerla florecer. Libertad entendida ante todo como armonía interior y con el exterior.

La función del educador debe ser por tanto satisfacer la necesidad de aprender de lxs alumnxs en las diferentes parcelas del saber y desarrollar sus capacidades, no imponer conocimientos ni conductas determinados. Es muy diferente enseñar una asignatura para un fin (sea este un examen, un título, una estadística o un puesto de trabajo) que simplemente enseñarla. En la transmisión de esos saberes ha de tenderse a eliminar los dualismos destructivos de materia-espíritu, mente-cuerpo, humanidad-naturaleza y objeto-sujeto, falsas polarizaciones utilizadas para perpetuar un estado de cosas donde proliferan la explotación y la sumisión de unxs a otrxs También, naturalmente, el colorearlos de ideologías, sectarismo y dogmas. Cada alumnx debe ser libre para tratar esa información como él desee, y si aún es muy joven, para no ser sometidx a su influencia.

Uno de los problemas esenciales de nuestras escuelas, motivado por todo lo anteriormente dicho, y por otros factores, es el divorcio absoluto entre aprendizaje y vida. Los centros educativos son concebidos como espacios aislados (y aislantes) de la comunidad, como espacios separados, en ese intento del sistema de atomizar lo común y disgregarlo. Se trata, por tanto, de volver a llenar de sentido comunitario a los centros educativos, que sean parte integrante y permeable de una comunidad más amplia, donde realmente unx pueda sentir que forma parte de una comunidad, no por imposición, sino como algo espontáneo y natural. La escuela no debe ser un laboratorio de experimentación social, sino un espacio de libertad prolongación de la vida comunitaria libre. La alienación psicológica y social que todos hemos sentido en nuestras escuelas, como no-lugares extraños a nosotrxs, debe suprimirse. La escuela ha de ser un momento más de la comunidad entera, y por ello debe llenarse también de relaciones humanas reales, incluyendo también los planos emocionales y afectivos. La relación de absoluta frialdad entre profesores y alumnxs, y entre alumnxs entre sí, debe corregirse de dos maneras: eliminando la competitividad y la carrera de ratas e introduciendo en las clases (de manera real y práctica, y no sólo teórica) la solidaridad, el apoyo mutuo, la cooperación y la filantropía (entendida como respeto y amor al género humano en su conjunto y a sus variadas creencias y puntos de vista).

Se debe promover también la recuperación de la educación afectiva en las escuelas, y la creación de un espacio para su desarrollo, como parte valiosa de cada ser humano. Ese núcleo de afectividad humana dentro de la escuela debe permanecer totalmente intacto y no afectado por ninguna forma de adoctrinamiento político, religioso o sectario. Debe ayudar sencillamente a cada alumnx a desarrollar su afectividad y emotividad de manera libre y sana y a permitirle hablar de ello con naturalidad y sin ningún tipo de presión ni coacción afectiva externa.

Otra de las bases de la educación ha de ser el igualitarismo, que permita ir construyendo una sociedad sin clases. La igualdad que se pretende irradiar desde las escuelas ha de entenderse como respeto a la diversidad de capacidades y de habilidades, y debe centrarse fundamentalmente en allanar las diferencias de clase, nunca en homogeneizar formas de vida y de pensamiento. Para ello puede ser de gran ayuda el introducir en la escuela la instrucción (práctica y teórica) en labores productivas agrícolas, artesanales e industriales al mismo nivel que otras formas de conocimiento, como asignaturas más, que subrayen la importancia y la validez de estas actividades y las sitúe al mismo nivel que las otras consideradas intelectualmente superiores. Con ello se pretende erradicar uno de los primeros gérmenes de creación de clases en la educación tradicional, que relega esas actividades y conocimientos a clases inferiores y, a su vez, remite los conocimientos técnicos, intelectuales y científicos a una clase o clases situadas por encima. Una educación responsable ha de garantizar también, como es natural, la total igualdad (social, política, cultural, económica y psicológica) entre sexos.

La verdadera educación debe buscar humanizar a los seres humanos en un momento de franca deshumanización, en un momento histórico de deshumanización de la enseñanza y de “enseñanza para la deshumanización”, como parte de ese radical proyecto deshumanizador que es el capitalismo. Y esa educación que pretende salvar y recuperar lo que de humano tiene la especie ha de entender siempre al ser humano como parte integrante de un todo que es la naturaleza, eliminar las fuentes de la alienación social e individual y buscar la realización personal y colectiva – la propia y la de nuestrxs semejantes – como parte de un esfuerzo que integre a todxs. El respeto a las demás especies y a su medio ambiente – el hogar en el que vivimos – es por tanto una de las condiciones para garantizar nuestra propia supervivencia y nuestra propia dignidad como especie.

La escolarización universal fue – ahora podemos constatarlo con seguridad – un proyecto de las clases dominantes para eliminar de manera sistemática modos de sentido y de comunidad, de vida, de sentir y de compartir que no les interesaba, y de construir ciudadanxs, asalariadxs y votantes idóneos para sus fines. Pudo traer, sin duda, ventajas colaterales no deseadas, como un cierto incremento de ciertas capacidades cognitivas, culturales o científicas de las masas Se trata ahora de desvincular totalmente esa escolarización de un aparato económico y político represor y de eliminar de ella todos los intereses alienadores subyacentes, liberándola del proyecto histórico clasista que la promovió desde su inicio.

De lo anteriormente expresado se deduce con facilidad que este tipo de escuela popular libre no puede desarrollarse de ninguna de las maneras – como la experiencia de siglos corrobora – dentro de un sistema como el capitalista, que anula y niega desde el principio toda posibilidad de libertad, de igualdad y de horizontalidad al privilegiar el dominio de unxs sobre otrxs a través de los instrumentos del capital y la propiedad privada, y del conjunto de instituciones represivas y saberes y poderes construidos en torno a ellos. La implantación de la horizontalidad – económica, política, cultural y social – dentro de un sistema por naturaleza vertical y jerárquico ha de ser el comienzo del fin de ese sistema, la escuela libre puede sin duda contribuir en cierta medida a ese fin, pero sólo si va acompañada de profundos cambios en la economía, la vida política y pública y las relaciones sociales. No obstante, creemos que los diferentes pasos hacia una sociedad libre han de irse dando de manera conjunta y progresiva, en el seno mismo del sistema, y la creación de escuelas populares libres en cada ciudad, en cada pueblo y en cada barrio constituirían sin duda un gran avance hacia una sociedad más justa, más igualitaria, más sana y más libre.

EL CUERPO MECANIZADO
Reflexionando y buscando alternativas sobre la enfermedad y la salud

Distanciándonos de nuestra relación auténticamente orgánica con el mundo, a través de las nuevas tecnologías y avances médicos, la cirugía, los antibióticos, la búsqueda de inmortalidad etc., a día de hoy, parece que poseemos un contacto nulo o escaso de lo que significa la salud y enfermedad, opuestos que se repelen, atraen y complementan, opuestos que dadas las circunstancias merecen ser atendidos y comprendidos.

La fórmula que hasta la fecha conocemos de atención sanitaria lentamente está viendo fin, caída y destrucción lo público está siendo privatizado e indudablemente nosotros, debemos hacer algo al respecto. Esta labor, no significa trabajar y exigir lo que estamos perdiendo, pues recordemos que una sociedad de bienestar, no se sustenta sin oprimir otros, no se mantiene sin una clase o colectivo anulado. A su vez no olvidemos que antes de la crisis económica ya nos encontrábamos insatisfechos con el sistema sanitario público, bien por el trato recibido, bien por el tiempo de consulta, quien tenía medios y se encontraba dentro o por encima clase media optaba por acudir a lo privado, “comprando” su diagnóstico bajo una falsa calidad –no hace falta enumerar los distintos casos de mala praxis que encontramos aquí-.

Efectivamente, con la salud no se juega, tampoco se vende, por ello debemos de empezar a pensar en ésta bajos otros términos, reajustar nuestra visión de las cosas para tratar la enfermedad y organizarnos para conservar, mantener la salud por otras vías. Sólo la experiencia y la información, la comprensión de ésta totalidad –salud/enfermedad- nos ayudarán para introducir éste cambio.

Fuera del alcance de los casos de accidente-urgencia, generalmente acudimos al centro de salud, al hospital sólo en caso de enfermedad grave o severa, cuando los síntomas nos han eclipsado por completo, lo cual demuestra la falta de educación sanitaria que tenemos al respecto: la ingenuidad, ignorancia e incomunicación que poseemos hacia nuestros cuerpos.

El cuerpo humano es concebido como una máquina, un aparato, un coche el cual llevamos de vez en cuando, cada determinado espacio-tiempo a pasar la ITV (chequeo médico) o al taller en caso de rotura (enfermedad) incluso ésta imagen robotizada se ve consolidada por la propia medicina a la hora de ejecutar el diagnóstico: TAC’s, Electroencefalogramas, electrocardiogramas etc. Apreciamos la enfermedad como un acontecimiento azaroso, repentino, “maligno”, asistemático del cual debemos librarnos y reprimir como sea, en vez de escucharla, de considerarla como un mensaje de nuestro cuerpo para indicarnos que debemos de realizar canjes dentro de nuestros hábitos y por ende, de nosotros mismos. Atribuimos una gripe, un resfriado al mal tiempo, al cambio brusco de temperaturas, cuando en realidad nos indica que tenemos bajas las defensas o más aun, nos está indicando que nuestro ritmo y forma de vida no es correcto, algo falla, algo nos sobra o nos falta porque nuestra protección está disminuida. Acusamos una lumbalgia a las malas posturas, al sobreesfuerzo físico, cuando en verdad nos está mostrando que debemos de frenar el ritmo de estrés al cual estamos sometidos, que nuestra seguridad y confianza sobre la cual sustentamos, asentamos y trabajamos nuestra existencia no nos agrada, nos está causando dolor. Por último, achacamos la depresión a algo multifactorial consecuencia o no de un shock emocional, vivencia de una tragedia, predisposición genética o consumo de sustancias; lo cierto es que no hay enfermedad mental que no sea física a la par, si uno está deprimido significa que también lo está corporalmente, que no existe movimiento físico en su vida sedentaria, que existe algo –él mismo- que está limitando su autoexpresión física y emocional luego, existencial, anclándose a determinada escena.

Con esto llegamos a la conclusión que el sistema de atención a la salud es un modelo meramente analítico, conceptualizado, robotizado, que evita el complejo entramado al cual corresponde. Esta separación y dicotomía entre cuerpo-mente, real-irreal, tangible-etéreo, bien podría ser provocada a través de tres terrenos: el cuerpo visto desde lo político, desde lo social y lo individual.

El cuerpo político es el aprecio y respeto hacia el cuerpo en sí de una sociedad, en cada cultura existe una concepción diferente hacia el mismo, en nuestro caso, como ya hemos comentado éste es visto como una máquina de producción el cual se critica, domestica y modifica según unos cánones en el colegio, en el trabajo, en el centro de salud mismo. El cuerpo social significa la práctica, el uso y simbolismo que hacemos de nuestros cuerpos y fluidos en general, por ejemplo, concebimos la menstruación como una enfermedad “estoy mala”, nos avergonzamos de ella y de manchar, nos parece un enemigo que causa dolor e incomodidad unos días al mes. Si cambiamos nuestra estructura y esquema mental cambiarán nuestros cuerpos y al revés, si cambiamos y liberamos nuestros cuerpos, nuestro valor y estima hacia ellos también. En este caso, las mujeres que aceptan la menstruación como un ciclo natural, como algo suyo, sorprendentemente son las que menos molestias y enfermedades al respecto presentan. De este tipo de mandatos y cánones, se origina el cuerpo individual, al cual hemos ido asignando una serie de formas físicas, éticas, ideológicas y particulares –personalidad- que debemos controlar y consumir, ya sea a través del ejercicio físico, las dietas, el sexo, la alimentación, el cuidado estético etc más nos impiden relacionarnos e integrarnos con nuestros cuerpos, no se les reconoce como una vía con la cual disfrutar, experimentar, desarrollar distintas habilidades, es decir, vivir.

La reconciliación para salir de ésta dicotomía, sería empezar a ceder más importancia a nuestra autonomía y éste trabajo debe ser efectuado desde el ámbito doméstico y familiar, lugar donde se aprende los marcos de referencia de la salud y enfermedad, la percepción de los mismos y su actuación; es importante comenzar a apreciar al ser humano como un ser cultural, social, psicológico y biológico, descentrándonos de ese único foco social, comprendiendo a nuestros cuerpos y a nosotros mismos, generando así mayor empatía y relación con el entorno donde la salud sea apreciada como la ausencia de enfermedad o una meta a alcanzar, sino una formar de vivir una técnica cotidiana, un hábito.

El informe Lalonde (1974) destacó que el estilo de vida influye un 45% en nuestro nivel de salud en éste se invierte un 1’2% de nuestros recursos, mientras tanto, el sistema sanitario en sí afecta un 11% en nuestro nivel de salud en él se deposita el 90’4% de los recursos en comparación con el medio ambiente físico y cultural (19% responsable frente al 1’5% de gasto) y la biología humana (25% responsable frente al 6’9% de gasto)

                                          Responsable del nivel de salud            Respuesta y gasto sanitario
Estilo de vida                                   45%                                                                 1’2%
Biología humana                            25%                                                                  6’9%
Ambiente físico y cultural              19%                                                                 1’5%
Sistema sanitario                            11%                                                                  90’4%

Ante ésta desigualdad de cifras, podríamos comenzar a ver las cosas de otro modo y darnos cuenta que el sistema sanitario, más que una herramienta de protección y apoyo, es un extraño saco sin fondo en el cual hemos confiado que se responsabilice de nuestra salud, cuando somos nosotros mismos quienes debemos responsabilizarnos de ella.

Aquí tendría lugar el replantearnos si ésta concepción del cuerpo y la salud son las que han dado margen a que la Industria Farmacéutica se haya convertido en un mercenario y juegue con nosotros creando nuevas enfermedades y retrasando la investigación de ciertos medicamentos. No olvidemos, negocio frustrado que tuvo lugar en el año 2009 con la Gripe A, una falsa pandemia avalada por la misma OMS, tampoco obviemos el daño que están causando las vacunaciones sistemáticas y sus efectos adversos, pues estas inyecciones no sólo contienen versiones de las enfermedades que queremos evitar, sino también hormonas de animales y tóxicos (mercurio, dióxido de aluminio, polisorbato 80, formaldehido, entre otros) que generan enfermedades en pacientes sanos o graves efectos adversos como puede ser diabetes, asma, autismo o encefalitis. Y si hablamos de vacunaciones sistemáticas, también debemos tratar el manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM), el Tratamiento Ambulatorio Involuntario o el siniestro Sistema de Salud Mental donde, las catalogadas y etiquetadas enfermedades mentales, no son más que una serie de límites, barreras impuestas por los cánones de una sociedad condicionada que menosprecia el desarrollo del individuo como ser creativo-emocional y cuyo resultado es el aplatanamiento, la apatía, la indolencia y cómo no, la condena al ostracismo de aquel que acude al psiquiatra.

En éste punto, sería interesante observar el descrédito y falta de atención, que han recibido hasta la fecha las medicinas alternativas las cuales ofrecen una estructura y estudio muy diferentes a la medicina alopática.

La medicina natural o naturopatía, se basa en unos conocimientos de la salud y la enfermedad más amplios que los usados en la biomedicina; a través de las plantas, los alimentos, los elementos (agua, aire, tierra, sol) y sus preparados naturales, lejos de la producción industrial y de la relación de binomios que hemos visto antes, en la naturopatía no hay enfermedades, sino enfermos a consecuencia de los malos hábitos, de la exposición de un entorno nocivo y una alimentación expuesta a sustancias perjudiciales y extrañas para nuestro organismo, es decir, cuerpo y mente son una misma entidad que forman parte de la naturaleza.

Los profesionales de la medicina alternativa, dedican un mayor tiempo a la consulta del paciente, interesándose por ellos como persona no sólo como la enfermedad “que reparar” y emplean técnicas diagnósticas y terapeúticas más humanizadas, efectivas y sin reacciones adversas o agresivas como es el caso de la dietoterapia, fitoterapia, acupultura, hidroterapia, quiromasaje, terapia floral, reiki, por ejemplo. Pese a que no exista en España una formación reglada-regularizada, en los últimos años distintas asociaciones sin ánimo de lucro tanto en Barcelona, Madrid y Valencia, están participando y colaborando en hospitales públicos, centros de rehabilitación de drogodependientes, cárceles y psiquiátricos (huelga decir que debemos combatir éstos dos últimos centros de tortura) como terapia complementaria a la par, también imparten cursos para personal médico y sanitario. Lo que antes era concebido como algo folkórico, propio de curanderos locales o charlatanes, lentamente está adquiriendo una posición y respeto en la medicina occidental.

Desde esta perspectiva, lo propio sería que desde éste mismo momento fuéramos conscientes del profundo cambio socio-económico que estamos viviendo, para planificar una estructura sanitaria deseada lejos de la privatización, establecer prioridades e identificar los problemas de salud que pudiera originar nuestro estilo de vida, nuestro ambiente físico-cultural e iniciar programas que dentro de nuestras posibilidades los resuelvan.

En los propios barrios, desde los Centros Sociales Autogestionados, se podrían dar jornadas destinadas a la educación para la salud bajo la perspectiva de la medicina holística, cursos básicos, accesibles sobre las causas y síntomas de la enfermedad, primeros auxilios, nutrición y alimentación saludable, los alimentos vegetales medicinales, fitoterapia, terapia floral etc. De tal modo que todos alcancemos una serie de conocimientos esenciales que promuevan el autocuidado y asistencia mutua. A la par, desarrollar una estructura coordinada de personal sanitario, convencional y alternativo, que valore los factores socioculturales del barrio mismo asociados a los problemas y necesidades específicas (edad, género, número de vecinos) para comenzar así una red de intervención que tenga lugar en el CSOA mismo (sede, eje central) y se ofrezca una asistencia domiciliaria personalizada en calidad de trueque en colaboración con CSOA y terapeuta.

CONCLUSÓN Y EPÍLOGO
POR UNA AUTOGESTIÓN POPULAR

Nos encontramos en un periodo histórico en que el Estado y sus instituciones empiezan a hacer dejación de sus deberes y, por lo tanto, a ir perdiendo de manera progresiva su legitimidad entre la gente. Comienza a verse de nuevo, de manera ya muy clara, que la función del Estado no es proteger y ayudar a sus súbditos sino, como tales, utilizarlos y explotarlos para sus fines y servir de instrumento de dominación a una élite financiera gobernante. Esto ha sido siempre así, y sólo décadas de ilusorio bienestar económico y determinadas mentiras extendidas por la socialdemocracia han podido hacer creer a algunos que el Estado y sus aparatos existían para beneficiar y para mejorar la vida del individuo que no perteneciera a la élite gobernante.

Es el momento por tanto de que NOSOTRXS – como comunidad opuesta a la construida por el Estado a lo largo de siglos – comencemos a construir nuestra propia realidad al margen de esa dominación arcaica. Si el Estado y sus tecnócratas, esclavos a su vez del capital financiero, están empeñados en destruir y deteriorar nuestros hospitales y centros de salud, construyamos nosotrxs los nuestros. Si quieren precarizar y demoler los centros de enseñanza pública y gratuita, fundemos nuestras propias escuelas populares. Si intentan por todos los medios acaparar los recursos que nos ofrece la naturaleza, compeliéndolos a entrar sí o sí en el circuito de un enriquecimiento capitalista antiecológico, comencemos a crear nuestras propias redes de producción y de distribución de alimentos siguiendo otros principios diferentes a los suyos. Y, lo más importante, frente a la mentalidad jerárquica y explotadora que ellos imponen, basada en la esclavitud económica, en la dominación de unos sobre otros, en la separación y el atomismo social y en la competencia individualista y disolvente de todo lo común, construyamos nuestro propio mundo basado sobre otros cimientos, que han de incluir – en oposición al suyo – la horizontalidad, la solidaridad, el apoyo mutuo y el compañerismo, la gestión común propia y autónoma, el respeto al medio ambiente, a la libertad y a la diferencia, el refuerzo de lo comunitario y el reparto igualitario de los bienes. Hagamos las cosas a nuestra manera, hasta que la suya pierda toda vigencia y toda validez.

Se trata sin duda de un cambio de larga duración, que exige su tiempo, pero que ha de empezarse desde ya. Y el primer paso es claro: introducir la horizontalidad, la autogestión y el asamblearismo en todas nuestras estructuras, y comenzar a fundar hospitales, escuelas, universidades, colectivos agrarios y centros de producción que nieguen la verticalidad del poder y la omnipresencia del capital y donde todos los miembros integrantes tengan la misma voz y decidan conjuntamente. Llegados a este punto de la historia, no es una cuestión de ideología, sino de supervivencia. Y es sin duda un paso adelante en el avance de la libertad individual y colectiva, frente a la democracia totalitaria que se nos impone desde todos los frentes.

Lo realmente importante de todo esto es ir creando nuestra propia comunidad. Por ello animamos a poner las primeras bases, los primeros gérmenes del cambio. Las personas formadas en el campo de la salud podrían empezar a organizarse para construir los primeros hospitales y centros de atención sanitaria propios, con la ayuda de todo aquel que quiera unírseles, o bien okupar alguno ya existente, o que esté abandonado. Deben ser centros de atención gratuita universal, gestionados en común por todos sus integrantes. Aquellos interesados en el ámbito educacional pueden comenzar a crear (u okupar) escuelas y centros educativos populares, también de funcionamiento horizontal, donde se propague una educación gratuita libre y no sectaria, antiautoritaria y al margen de todo dogma religioso e ideológico. Quien opte por el ámbito alimentario, puede comenzar a crear colectivizaciones agrarias autogestionadas y horizontales que a su vez ofrezcan sus productos sin intermediarios a la comunidad. Y otros pueden empezar a crear sus centros de producción propios, o transformar radicalmente los ya existentes, para que sean centros gestionados directamente por todos los trabajadores excluyendo cualquier tipo de jerarquía y que reviertan sus servicios y sus productos a la colectividad y no al interés de unos pocos.

Y por último, y naturalmente, animamos a lxs vecinxs de todos los barrios, pueblos y comunidades rurales a que se organicen en plataformas asamblearias horizontales que gestionen para toda la comunidad todos estos nuevos recursos y sus propias vidas al margen de las estructuras de poder que imponen el capital y el estado y sus numerosas instituciones.

Un mundo nuevo sólo puede crearse dejando primero atrás el antiguo, y teniendo la valentía para ir creando el nuevo. Una comunidad nueva, abierta a todxs y organizada y creada por todxs es el primer paso. No los necesitamos, el poder nos sobra. Frente a su soberanía, nosotros reivindicamos nuestra autonomía. Una vida nueva se abre ante nosotrxs. Es el momento de que decidas de qué lado estás.

(For the complete text, in spanish, see: http://madrid.tomalaplaza.net/2012/06/24/dossier-politica-a-largo-plazo-hacia-una-organizacion-popular-autonoma/)

The importance of these considerations is rendered that much more obvious with the destruction/appropriation of the public wealth of the European "Welfare States".  The tragedy of Greece and the struggle of its people is here emblematic, as reported by Reelnews in this excellent video:  Our Present is Your Future: How to Destroy Public Health Services

For a reading of 15M along similar lines, see Roarmag.

And in parallel, 15M continues to multiply, exploring/contesting the diversity of forms of oppression  …

Toma el orgullo publishes a Manifesto, "And us, who will bail us out?", an LGBT working work, again of 15M Madrid: Forty and some odd years later, we continue putting up barricades.  We continue to take the streets and squares against neoliberal despotism that crushes our lives.  We continue struggling against the violence that steals our employment, our homes, our health, our future.  We continue in a state of war against police violence. …We will continue to take what is ours: our jobs, our pensions, our health cards, our unemployment insurance.  Our campiness, our dildos, our asses, our cunts.  We are taking our rights.  No pasaran.

¿Y a nosotrxs, quién nos rescata?

Travestis, camioneras, sin techos, chaperas y maricones de todos los colores la liaron parda allá por el 28 de Junio de 1969. Apenas doscientas transmaricabollos levantaron barricadas y plantaron cara al acoso policial: barricadas de fuego contra la homofobia, la bollofobia, el clasismo, la plumofobia, el racismo y la transfobia. Barricadas de cuerpos que marcaron un antes y un después en la lucha por los derechos de todxs.

Cuarenta y tantos años después, seguimos levantando barricadas. Seguimos tomando calles y plazas contra el despotismo neoliberal que aplasta nuestras vidas. Seguimos luchando contra la violencia que nos despoja de nuestros empleos, de nuestras casas, de nuestra salud, de nuestro futuro. Seguimos en pie de guerra contra la brutalidad policial. Un año más nos enfrentamos cuerpo a cuerpo con la transmaricabollofobia.

Seguimos luchando por nuestra supervivencia. De luchas a vida o muerte, las transmaricabollos estamos en un máster permanente. El máster de la acera de enfrente.

Es allí donde heredamos la fuerza de grupos como Act-Up, Queer Nation y las Lesbian Avengers. Donde nos empapamos de la rabia y de las tácticas de guerrilla de las LSD y de la Radical Gai. Donde aprendimos lo que sabemos de resistencia. Por eso hoy nos levantamos de nuestros sofás, de nuestras asambleas, de nuestros ataúdes y de nuestras bicis. Venimos desde todos los barrios, desde todos los antros, desde debajo de las piedras de nuestras zonas de cruising y de los adoquines de nuestras esquinas. Para dejarles claro, una vez más, que no pasarán.

Que no saldrá adelante el Real Decreto fascista con que se pretende dejar sin cobertura sanitaria a lxs sin papeles. No queremos ver cómo se disparan las cifras de las enfermedades infecciosas, de la sífilis, de la tuberculosis, de la xenofobia. No queremos comprar los antirretrovirales en el mercado negro, ni volver a hacer recuento de seropositivxs muertxs por falta atención médica. No pasarán.

Que no seguirán destruyendo la educación pública y alimentando la homofobia en los institutos con la complicidad de la iglesia católica. Porque necesitamos estudiar y formarnos como ciudadanxs críticxs frente al sistema. Porque estamos hartxs de leer noticias de suicidios de transmaricabollos adolescentes. Nos plantaremos en la puerta de cada instituto hasta que se enteren de que estamos en todas partes, dentro y fuera de las aulas. No pasarán.

Que tomaremos las calles una y otra vez hasta detener la persecución policial de las putas y de los chaperos, hasta que se reconozcan los derechos de las currantes del sexo. Indignos son los que firman desahucios, no quienes vendemos compañía y orgasmos. No pasarán.

Que ocuparemos sus consultas médicas y sus centros de reasignación de género hasta que nos dejen decidir por nosotrxs mismxs cuándo, cómo y por qué cambiar o no cambiar nuestro nombre en el DNI, tomar o no tomar hormonas, operar o no operar nuestros cuerpos. Porque es su transfobia lo que nos pone enfermxs, y no las ropas, los nombres o los pronombres que nos da la gana usar cada día. No pasarán.

Que no queremos que barrios emblemáticos transmaricabollos, como el de Chueca, se conviertan en espacios elitistas de lucro. No queremos parques temáticos empresariales. No pasarán.

Que no nos dejamos engañar mientras nos roban nuestras casas y rescatan a los bancos con el dinero de todxs. Desahuciaremos a los banqueros y rescataremos a las transmaricabollos. No pasarán.

Que seguiremos tomando las plazas, tomando las calles, tomando las aulas. Seguiremos tomando lo que es nuestro: nuestros empleos, nuestras pensiones, nuestras cartillas sanitarias y nuestros subsidios por desempleo. Nuestras plumas, nuestros dildos, nuestros culos y nuestros coños. Tomando nuestros derechos. No pasarán.

Hoy tomamos el orgullo. Para que se nos oiga más allá del ruido de las carrozas con que el empresariado quiere comprar nuestro silencio. Para demostrar que otro orgullo es posible. Porque este año, si pasan, lo harán sobre nuestros cuerpos.

Este es nuestro último aviso: únete a nosotrxs. Porque hoy tomamos el orgullo. Pero mañana te tomamos a ti. Escóndete si puedes.

 

Toma el Orgullo :: 28 Junio 2012

Participan

Asamblea Transmaricabollo de Sol

Ciclobollos Dykes on Bikes

Asamblea de Chueca

Apoyan

Buzz Intercultura Roma

ALEAS IU

 

 

(See: http://madrid.tomalaplaza.net/2012/06/23/18779/)

 

And the miners of Asturias and Leon begin their march on Madrid …

 

 

Photographs by Javier Bauluz in Periodismo Humano and news from Periodico Diagonal and Kaosenlared.

 

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