All is possible: strike, protest, occupy

The Austurian coal miners’ strike, called at the end of May by the principal unions representing the workers (CC.OO and UGT), indefinitely, to contest a brutal reduction in state support for the sector (over 60%), continues with what can only be described as heroic resistance on the part of the miners (demonstrations, occupation of mines, road blockades, local general strikes, etc).  Initially promised an economic reconversion plan, the latter has been abandoned by the Rajoy government in the fever to cut public expenses.  The consequences, for all of those who depend on the industry for their livelihood, are brutal.

News …

 

Kaos en la red

 

http://www.kaosenlared.net/territorios/t2/asturies/item/21897-%E2%80%9Cmi-abuelo-luch%C3%B3-en-el-34-mi-padre-en-el-62-y-ahora-me-toca-a-m%C3%AD%E2%80%9D.html

http://www.kaosenlared.net/component/k2/item/22006-cortes-de-carreteras-y-v%C3%ADas-f%C3%A9rreas-tensi%C3%B3n-en-los-pozos-y-paro-total-en-la-cuencas.html

http://www.kaosenlared.net/component/k2/item/21953-#resistenciaminera-pasamos-del-apagón-informativo-a-la-desinformación-propagandística.html

http://www.kaosenlared.net/component/k2/item/21955-%C2%A1a-m%C3%AD-la-represi%C3%B3n-la-guardia-civil-refuerza-con-250-agentes-su-operativo-por-el-conflicto-minero.html

 

Tercera Información …

 

http://www.tercerainformacion.es/spip.php?article38468

 

(This is but a selection of the latest news.  For further material, and from the beginning of the strike, see: http://www.kaosenlared.net/territorios/t2/asturies.html)

 

Periodismo Humano (for an excellent series of photographic essays) …

 

http://periodismohumano.com/economia/la-batalla-del-pozo-santiago.html

http://periodismohumano.com/economia/los-mineros-se-resisten-a-su-fin.html

http://periodismohumano.com/economia/resistencia-minera.html

http://periodismohumano.com/economia/mineros-que-salen-de-las-montanas.html

http://periodismohumano.com/economia/huelga-general-en-las-cuencas-mineras.html

http://periodismohumano.com/economia/somos-mineros-no-terroristas.html

http://periodismohumano.com/economia/miles-de-ciudadanos-reciben-en-zaragoza-a-los-mineros-aragoneses.html

 

… from El Pais

 

http://economia.elpais.com/economia/2012/05/30/actualidad/1338384666_912989.html

http://politica.elpais.com/politica/2012/06/12/actualidad/1339504050_078467.html

http://economia.elpais.com/economia/2012/06/12/album/1339501405_135857.html#1339501405_135857_1339501504 (Photos)

http://politica.elpais.com/politica/2012/06/18/actualidad/1340000000_894952.html

 

The response from the different assemblies and groups of 15M has been one of overwhelming solidarity with the miners.  (See Video from AudioviSol: http://www.youtube.com/watch?v=Pix49DIFYZA&feature=plcp)  And yet a debate emerged within 15M Madrid around the appropriateness of defending an industry that is ecologically problematic.  The environmental working group defended the need to not only defend the workers, but also to reconvert the industry (http://madrid.tomalaplaza.net/2012/05/31/comunicado-medio-ambiente-sol-respecto-a-las-movilizaciones-del-sector-del-carbon/), and for this, they were roundly criticized by other working groups within 15M Madrid. (http://madrid.tomalaplaza.net/2012/06/11/comunicado-de-apoyo-a-la-lucha-minera/)  The issue is by no means simple, but it again forces one to profoundly reconsider the nature of anti-capitalist struggle (which the principal labour unions in spain do not assume).  A mere defence of employment, regardless of its nature, is simply absurd.  (In that instance, one would have to defend the jobs in the weapons’ industries, to take but one example).  And in fact, in no way challenges capitalism.  If the workers’ strike must be defended, it is because the livelihood of the workers, their families and the communities in which they live are threatened with destruction.  A first step in their self-defense begins with a securing of the mines.  Nevertheless, the response must go beyond this, to the creation of alternative economies within these communities, which would allow them not only to move beyond their dependence on the global trade in energy resources, but also to appropriate their lives and well being.

 

Nostalgia for good old fashioned class war (which never in fact existed as it was largely theorised) cannot blind one to the need to continually examine what in fact radically challenges capitalism.

A strange delusion possesses the working classes of the nations where capitalist civilization holds its sway. …This delusion is the love of work, the furious passion for work, pushed even to the exhaustion of the vital force of the individual and his progeny.

                                                                                                       Paul Lafargue, The Right to be Lazy

 

Last words to Carlos Taibo and the CNT-Asturias

 

Mineros, Ecología, 15-M

El rescate de la UE ha hecho que pase, injustificadamente, a segundo plano la lucha de los mineros. Obligados estamos –parece– a rescatarla, y ello aunque resulte difícil evaluar cuál es la intensidad del debate que han suscitado, en los últimos días, y en el mundo que resiste, las protestas correspondientes. En esas condiciones, y aunque uno corre el riesgo de otorgar relieve excesivo a lo que probablemente no lo tiene, no me queda más remedio que apuntar una intuición: algo hemos hecho mal todos cuando no parece que tengamos otra cosa que discrepancias sobre cuestiones de fondo. 

 

Empezaré diciendo lo que creo que es, en estas horas, lo principal: sobran los motivos para apoyar, con todo lo que esté a nuestro alcance, la protesta minera. ¡Faltaría más! Si en todas partes intentamos hacer frente a agresiones y recortes, cómo habría de faltar nuestro apoyo a quienes, en el mundo de la minería, denuncian los efectos de unas y otros. Señalado eso, que repito es lo principal, no queda más remedio que pronunciarse sobre algunas disputas que están en la trastienda. Estoy pensando ante todo, claro, en la que se pregunta por la actitud –no de ahora: de siempre– que la resistencia minera ha asumido en relación con una cuestión tan vital como es el respeto del medio natural y los derechos de las generaciones venideras. Tengo la impresión –la certeza, por mejor decirlo– de que las protestas de estas horas apuntan directamente al legítimo propósito de garantizar salarios y preservar puestos de trabajo. Pero, aunque no ignoro la delicadísima situación de muchas familias, echo de menos, inequívocamente, algo más. 

 

Algunos compañeros me dicen que, aun compartiendo mi preocupación por el silencio que la dimensión ecológica de la crisis provoca en el movimiento minero, no es éste el momento para airear esas desavenencias. Puede que tengan razón. Pero me veo obligado a preguntar cuándo llegará, entonces, ese momento. Llevamos treinta años con la misma trifulca. Primero fueron las discrepancias que el futuro de la industria militar levantó entre nuestros pacifistas y lo que hoy llamamos sindicatos mayoritarios; los primeros reclamaban el cierre de las fábricas correspondientes, en tanto los segundos exigían, sin más, que se preservasen los puestos de trabajo. Luego llegaron las disputas en lo que hace a una sangrante industria, la automovilística, descaradamente subvencionada por los sucesivos gobiernos españoles. Ahora nos topamos con una discusión –creo yo que insorteable– sobre el porvenir de muchas de las industrias extractivas, lamentablemente lesivas para el medio natural y no menos lamentablemente vinculadas con un estilo de vida insostenible (el nuestro, claro, no el de los mineros). Cuando se me dice que la revuelta de hoy obedece al propósito de exigir que se cumpla lo que nuestros gobernantes dieron por bueno años atrás, quiero preguntarme si no es prudente discutir eso que unos y otros acataron. 

 

También he oído con frecuencia estos días que la responsabilidad en lo que se refiere a la sinrazón de buena parte de la actividad extractiva no es de los trabajadores de ésta, sino de las empresas o, más aún, del sistema. Me gusta poco el argumento. Si, como productores o como consumidores, acatamos las reglas del juego que impone ese sistema, somos al cabo corresponsables de la lógica de éste. Y estamos renunciando a la tarea de transformar la realidad. Cuando algún colega, de buen tono, ha sugerido que entre los ecologistas no faltan las gentes que, obsesionadas con el medio natural, han olvidado lo que significa la lucha social de siempre, no me queda más remedio que darle la razón. Para a continuación preguntarme, eso sí, cuántos son los trabajadores que, a más de mantener viva esa lucha social, muestran conciencia plena y consecuente en lo que respecta a nuestros deberes con el planeta y con las generaciones venideras. Todos somos parte del sistema que padecemos, y no sería saludable que olvidemos que nuestra conducta no siempre está a la altura de las circunstancias. 

 

Otra cara de la discusión de estos días la ofrece una colisión, sospecho que un tanto artificial, entre el 15-M y los mineros. En algún caso intuyo que nace de un malentendido. No le daré mayor relieve a las frases proferidas por algunos mineros que, ante la policía, consideraron conveniente afirmar que no eran como esos pacifistas del 15-M. Y no se lo daré porque no lo tiene, aun cuando me parece que lo suyo es recordar que lo que los periodistas llaman indignados no son moco de pavo. No está de más que recuerde al respecto lo que con mucho tino nos dice Raimundo Viejo: “Estudiantes e indignados, contrariamente a esa flipada de los mineros que rula por la red, no sólo consiguieron echar a los mossos de plaça catalunya; lo hicieron, además, sin necesidad de cohetes, dinamita, capuchas, ni toda la parafernalia: puro aikido de la multitud”. 

 

Me preocupa más la actitud de quienes, las más de las veces desde fuera –ni son mineros ni son quincemayistas–, han procurado airear eventuales diferencias entre unos y otros. Estas gentes, claramente sobrepasadas por lo que el 15-M ha acabado por suponer, parecen decididas ahora a recuperar el terreno perdido y escudarse detrás de los mineros. Por fin la clase obrera habría reaparecido para dejar a cada cual en su sitio y, de forma más precisa, para revelar bien a las claras la condición de un movimiento, el del 15 de mayo, en el que faltan la conciencia de eso, de clase, y la voluntad de transformación revolucionaria. 

 

¡Caramba! Bien puedo imaginarme la reacción de un indignado que lo esté de verdad: sean cuales sean las carencias del 15-M –le preguntará al avispado zorrocotroco de turno–, ¿desde qué púlpitos hablarán estas gentes que ahora me ocupan? ¿Será que los mineros, legítimamente entregados a la tarea de defender empleos y salarios, están a punto de tomar el Palacio de Invierno? ¿Lo harán con ellos las direcciones, entumecidas, de CCOO y UGT, luego de aceptar, durante decenios, lo inaceptable? ¿Escucharemos por fin que reaparecen las palabras alienación y explotación en el lenguaje sindical al uso? ¿Nos llegará algún mensaje que invite a concluir que el objetivo de acabar con el capitalismo empieza a recobrar peso? ¿Tendremos conocimiento de alguna iniciativa en la que la palabraautogestión revele bien a las claras la perspectiva de superar el mundo del trabajo asalariado y la mercancía? En fin, ¿recibiremos noticias de que la conciencia de los límites medioambientales y de recursos del planeta invita a poner sobre la mesa otros valores y otras actitudes?

 

No conviene que nos engañemos. La protesta minera es un interesantísimo ejemplo de que algo empieza a explotar entre nuestros trabajadores. Y el 15-M refleja bien a las claras que una parte de la gente ha empezado a percatarse de lo que tenemos entre manos. Hagamos lo que esté a nuestro alcance para acercar posiciones. Y consigamos al respecto, en particular, dos cosas. Por un lado, que el 15-M rompa definitivamente con los espasmos meramente ciudadanistas que siguen operando en su interior. Y por el otro que cada vez sean más los trabajadores que se sumen a la tarea de una resistencia frente al capitalismo que incorpore los valores de la autogestión, la lucha antipatriarcal, la contestación antiproductivista y el internacionalismo solidario. Tarea no nos va a faltar. 
 

(http://www.carlostaibo.com/articulos/texto/?id=378)

 

 

CNT …

 

Algunas consideraciones ante el actual conflicto en la minería

 

Desaparición de las asambleas como arma para la implicación de los trabajadores en la resolución de sus problemas y el abandono de ésta en los delegados de los comités de empresa

1º.- El motivo del estallido de la huelga indefinida viene determinado por los recortes de las subvenciones en un 60% para la minería, que traerá consigo el adelanto al cierre de explotaciones y pérdidas de puestos de trabajo para los trabajadores; pero también menos dinero para los sindicaleros de CCOO y UGT, para los políticos regionales y para los empresarios del estilo de Vitorino Alonso, de tal manera que hasta los alcaldes del PP y políticos de derechas apoyan las movilizaciones.

2º.- Así el conflicto se presenta un poco espinoso, por los distintos intereses en juego. Lo que más se reivindica en la minería son subvenciones para ir tirando de un carro con buenas prejubilaciones, sindicaleros, empresarios y politiqueros “chupandu del tetu”, pero en donde se olvidan de la cantidad de puestos de trabajo perdidos, la falta de inversiones para regenerar la economía regional -¿dónde quedaron los dineros que faltan de les subvenciones que vinieron de Bruselas?-, que el carbón no es una energía alternativa, sino estratégica, pues degrada el medio ambiente, etc., etc.

3º .- Por otro lado la CNT ha tenido poca presencia orgánica y escasa influencia en el sector de la minería, históricamente hablando, y prácticamente nula tras la reconstrucción, sin que se haya llegado a constituir ningún sindicato en la mina y su actividad solo ha contado con una afiliación dispersa. Es territorio exclusivo de CCOO y del SOMA (UGT), que incluso controlan los puestos de trabajo a los que solo se accede mediante previa afiliación. Todo lo que nosotros podemos hacer es apoyar las movilizaciones participando en las convocatorias que se hacen y mediante comunicados en que exponer nuestro criterio. Hay compañ[email protected] en las cuencas participando en las acciones que se producen estos días y en las concentraciones ante los pozos en que hay encierro. Hoy lunes 18, la Huelga General convocada en las cuencas contará con el  apoyo y la a presencia   de la anarcosindical y ya desde aquí hacemos un llamamiento al proletariado asturiano a reforzar y contribuir a la extensión de la convocatoria.

4º.- En cuanto a las actuales movilizaciones, la radicalidad que puede suponerse de la información mediática (bastante escueta y sesgada, en previsión de un posible efecto contagio) es más de forma que de fondo. La protesta no pone en cuestión que sean los poderes púbicos quienes decidan y gestionen el futuro de la minería o la complicidad de las burocracias sindicales, responsables también en su medida de la situación en las cuencas. La cuestión parece reducirse a lograr que la situación no se deteriore, a alcanzar lo que se tenía sin promover ningún avance en las relaciones de fuerza entre la clase trabajadora y sus oponentes. Todo parece responder a un guión escrito donde todo está atado y que las movilizaciones cesarán en cuanto las burocracias toquen a retirada. La capacidad de influencia de algunos sectores “autónomos” se encuentra muy limitada por la práctica inexistencia de asambleas, y las que existen son puramente refrendatarias de las posiciones de los mayoritarios.

Desde el fondo aflora el problema del modelo sindical que el movimiento obrero lleva padeciendo en este país desde hace más de 30 años: la desaparición de las asambleas como arma para la implicación de los trabajadores en la resolución de sus problemas y el abandono de  ésta en los delegados de los comités de empresa, lo que ha supuesto la práctica incapacidad del movimiento para articular una respuesta autónoma de clase. Y eso se paga: con un movimiento obrero atado de pies y manos, la relación de fuerzas en el actual episodio de la guerra de clases definido como “la crisis”, está absolutamente del lado de la clase capitalista que impone su estrategia sin contestación alguna.

Finalmente, y aunque desde la CNT siempre defenderemos e impulsaremos la solidaridad de clase, no debemos dejar de recordar, entre nosotros, que los mineros no son un colectivo que se destaque precisamente por su solidaridad con los otros colectivos. No es cera todo lo que arde.

(http://www.kaosenlared.net/component/k2/item/21966-algunas-consideraciones-ante-el-actual-conflicto-en-la-miner%C3%ADa.html)

 

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Demà dissabte #16J, "El Poble Contra Bankia: el seu rescat, les nostres retallades".

 

15M’s spain: demonstrations against the bailout of Bankia

 

http://madrid.tomalaplaza.net/2012/06/17/galeria-16j-rescatemos-personas-desahuciemos-banqueros/

http://www.diagonalperiodico.net/Manifestacion-contra-el-rescate.html

 

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A return to the history of Occupy Oakland: The Oakland Commune

 

http://vimeo.com/35491349

 

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